Exportando jamón

Pequeñas firmas de Segovia, Burgos, Salamanca, León y Ávila relatan sus labor ante la crisis y la internacionalización del mercado.

Faustino Prieto ya tiene la certificación para exportar a varios países como Australia, Japón...

Faustino Prieto Hernández ya elaboraba jamones en Cespedosa de Tormes (Salamanca) hace más de siete décadas, aunque fue Faustino Prieto Martín, su hijo, quien fundó la empresa actual, hoy gestionada por la siguiente generación de criadores y fabricantes. Miguel Ángel Prieto, con 33 años de edad y 20 en el negocio, se encarga de ello junto a sus tres hermanos. La crisis duele, pero siguen sonriendo e incluso han abierto una nueva tienda en Segovia hace sólo un mes: “Esto nos afecta a todos, está claro. En los últimos años las ventas han caído prácticamente a la mitad, pero bueno si todos seguimos empeñados en hablar de crisis, crisis y crisis, de aquí no saldremos. Hay que trabajar y comer jamón, que yo creo que de esta salimos”.

Jamones Faustino Prieto vende alrededor de 14.000 piezas al año procedentes de Guijuelo, con mucha diferencia, la principal comarca de cerdo ibérico del país. Pero necesitará más mercado exterior si pretende recuperar todo el volumen de negocio perdido. El 90 por ciento de su producción llega al consumidor final a través de envíos a domicilio, el resto se comercializa en pequeñas tiendas de ‘delicatessen’ y restauración de alta cocina. Fuera de España vende “poco, pero en la Unión Europea sí, un 10 por ciento más o menos”, calcula Miguel Ángel.

“En Europa no es difícil, el resto es otra cosa. Llevamos años con papeles y no somos capaces de conseguirlo. De hecho tengo un cliente en Japón, cliente entre comillas, que espera nuestro jamón desde hace tres años, más o menos. Él se lleva para su casa en la maleta, pero quiere para venderlo en tres restaurantes suyos y no puede porque no tenemos la documentación. Hicimos una fábrica nueva hace cuatro años para tratar de adaptarnos mejor al mercado y nada, todavía no podemos. Cada día viene un veterinario distinto, uno te pide una cosa, luego otro te pide otra distinta... Estados Unidos ni lo hemos intentado, es también complicadísimo, casi imposible salvo para empresas muy fuertes con mucho dinero. México en comparación es más fácil y ya lo tenemos casi conseguido, pero ha podido pasar un año y medio tranquilamente desde que empezamos con los papeles. Esperas durante años, te abren una puerta y de repente te dicen que no, que ésta no era y que preguntes en esa otra. Y a esperar otro año”.

VER NOTICIA COMPLETA

Comentarios

Deje su comentario